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2015. Aproximación a los retos del sector cultural frente las previsiones de las tendencias digitales

Más allá de la aparente modernización de los museos con campañas de Twitter como #museumselfie, ¿se aprovechan realmente todas las posibilidades de las tecnologías en todos los ámbitos de la gestión cultural?

Hace poco tuvo lugar la segunda edición internacional del #museumselfie, una iniciativa que invita a los ciudadanos a tomar una foto de sí mismos ante sus colecciones preferidas y compartir en las redes sociales como Instagram o Twitter, en un 2015 en que el regalo estrella de estos reyes magos ha sido precisamente el gadget para hacerse selfies. Aunque la idea es, cuando menos, simple, la acogida es masiva y la creatividad de los instagramers no deja de sorprender a una red que se ve por un día inundada de cultura. El Museu del Disseny de Barcelona, por su parte, pone en marcha un perfil de Pinterest, donde integra obras de las colecciones de artes decorativas, cerámica, diseño de producto, textil, indumentaria y artes gráficas. Una red hasta ahora minoritaria pero muy apropiada para la temática del museo y que cuenta con unas buenas perspectivas de crecimiento.

Algunas experiencias como éstas pueden dar lugar a pensar que realmente el mundo del arte se encuentra integrado en el proceso de digitalización, y es cierto que son experiencias interesantes o enriquecedoras, pero más allá de la comunicación digital en contadas ocasiones se están aprovechando todas las oportunidades que la tecnología brinda. ¿Y sobre la gestión de públicos? ¿La integración de las tecnologías para enriquecer y personalizar la experiencia del visitante en los museos?

Les TIC en la gestión cultural

Los cambios de fondo aún están por llegar. Podemos ver un ejemplo claro en la conversación que estos días tenía lugar en Twitter en torno a las exposiciones del CaixaForum. Este centro prohíbe colgar en la red imágenes de sus exposiciones y está afectando a su influencia en las redes sociales. El motivo: los derechos de autor de las obras que limitan la capacidad del centro para dinamizar los contenidos en internet. Precisamente la legislación en materia de derechos de autor es de los elementos más conservadores y complejos de modernizar. El sector de la gestión cultural, muchas veces más cultural que gestor, se debe tomar en serio este reto. En el ámbito musical o audiovisual ya aparecen plataformas como Filmin o Spotify que permiten que los autores sean remunerados por su trabajo ajustándose a nuevas dinámicas de consumo por parte de los ciudadanos, pero en sector artístico queda mucho por reflexionar cuál puede ser la manera de hacer el encaje entre las obras y el consumidor.

En relación a los diferentes tipos de licencia, aparecen iniciativas interesantes como la reciente liberación de miles de imágenes por la Wellcome Images Colletction de Londres bajo la licencia Creative Commons (CC BY). Son más de 100.000 imágenes, incluyendo manuscritos, pinturas, grabados, fotografía primitiva y anuncios, que están disponibles gratuitamente a través de Wellcome Images. En este fondo se pueden descargar directamente imágenes de la colección londinense para que los usuarios libremente puedan copiar, distribuir, editar, manipular. Un rico patrimonio de imágenes históricas, que van desde antiguos manuscritos médicos de aguafuertes de artistas como Vincent van Gogh y Francisco Goya.

Algunos museos catalanes empiezan a trabajar a pequeña escala y con el apoyo de voluntarios de Amical Wikimedial en esta línea. Pero el hecho que la iniciativa surja de la sociedad civil y desde el voluntarismo implica que realmente se encuentra en los últimos peldaños de la escala de prioridades en un contexto complejo para el sector.

Uno de los retos que propone la digitalización en el sector cultural es precisamente como el arte toma sentido más allá de las paredes físicas de las instituciones culturales: museos, centros de exhibición, galerías, etc. En este punto es interesante citar ‘ The Art Everywhere project ‘ que tuvo lugar en 2013. La ciudad de Londres se llenó de obras de arte: carteleras, paradas de autobús, grandes ejes viarios, estaciones de tren y de metro, centros comerciales y edificios de oficinas, entre otros lugares. Unos 2.000 autobuses de Londres y 1.000 taxis negros transportaban las obras de arte por la ciudad londinense. Los usuarios de smartphones podían descargar una aplicación a través de Blippar lo que les permitía apuntar con sus teléfonos y tener acceso a la información digital sobre cada pieza. Una aplicación utilizada de manera regular por el mundo publicitario.

Y precisamente, entre las aplicaciones a las que conviene estar atento este 2015, encontramos Google Now, y aquí citamos como síntoma de la dirección en la que van las cosas. Es una de las muchas aplicaciones que mejora la experiencia del usuario agregando información de por ejemplo: las atracciones más cercanas como bares, restaurantes, museos; en función de las preferencias del usuario, Esta aplicación también puede usarse para obtener información cuando el propietario de un smartphone pasa por delante de una tienda que dispone de un producto que busca. ¿Pueden las instituciones culturales aprovechar las posibilidades de la hiperpersonalització del contenido para ofrecer contenidos a personas con diversidad funcional? ¿Y ofrecerle información que sea de interés en función del consumo cultural reciente? ¿Puede, a su vez, servir para mejorar en el ámbito de la gestión de públicos? Queda claro que más allá de las campañas de comunicación en las redes, estos son los retos por donde pasa el cambio de paradigma en la cultura.

Werables en la cultura

El mundo de los ‘Werables’ es también un campo por explorar en cultura. 2014 ha sido el año en que las empresas han comenzado a presentar objetos inteligentes que poco a poco irán inundando el mercado: ropa inteligente, las Google Glass, etc. su aplicación en el sector tardará todavía, pero empiezan a aparecer experiencias interesantes que han de abrir nuevos campos de acción y de creación. Es el caso de la Fashion Wearable Orchestra que sustituye los instrumentos para ropa elástica que reacciona a los movimientos corporales. Cada prenda tiene un sonido diferenciado y a través de diferentes sensores de elasticidad reproducen el sonido de los movimientos de los bailarines.

Así pues, las intersecciones entre la tecnología y el arte no se limitan al ámbito de la gestión, en materia de la creación artística empezamos a encontrar creaciones que tienen muy presente estas posibilidades.

Precisamente, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía arranca en 2015 con ‘Sistema Operativo’, una interesante exposición de uno de los principales referentes del net art en España, Daniel G. Andújar. Con una reflexión sobre las tecnologías y el riesgo de la brecha digital que los interesados en este campo no pueden dejar de visitar.

Es necesaria una apuesta arriesgada que implemente el formato beta permanente

Estas son sólo unas reflexiones cazadas al vuelo que intentan medir el pulso de la contemporaneidad agitada, líquida y veloz. Pero el cambio de mentalidad del sector va más allá de la implementación de acciones concretas, de objetos inteligentes diversos, o exposiciones y actividades que los incorporen, el sector debe adaptarse a un entorno constantemente cambiante, innovador, disruptivo e incierto debe ser capaz de convertirse en una beta permanente de sí mismo en constante evolución.

Algunos de los ejemplos tienen su referencia en: https://lestraperlista.wordpress.com/2015/01/13/tendencias-culturales-que-ya-estan-aqui-2015/

Laura Quinto
MagmaCultura

Neil Harbisson. Un eyebord a Can Manyé

Buen producto, buena programación, sinergias constantes en el mundo de la gestión cultural.

El pasado domingo 17 de octubre, el Espacio de Arte y Creación Can Manyé de Alella (Barcelona) llevó a Neil Harbisson, un chico de Mataró (su nombre despista, ¿no? su padre es inglés) que hizo vibrar a todo el grupo de personas que fuimos a verlo.

Lo primero que llamaba la atención era lo que llevaba en la cabeza, una especie de ojo electrónico, un eyeborg como él lo ha bautizado. Neil tiene una capacidad visual diferente a la nuestra, ya que no puede ver colores. Su paso por el Dartington College of Arts, donde fue a completar sus estudios de música, le puso en contacto con un maestro de cibernética que le hizo ver que con la ayuda de la tecnología podía expandir su capacidad sensitiva limitada. De esta colaboración surgió el proyecto del eyeborg. Ya hace seis años que lo lleva, enganchado a la cabeza, e incluso dice que forma parte de él, que es un apéndice, ya que duerme con él. El eyeborg, lo que hace es transformar las frecuencias de luz que tienen los colores a frecuencias de sonido, y equiparar cada color a una nota.

NEIL HARBISSON from ariaDna on Vimeo.

Resuelto el problema de la limitación visual que tenía, que le ha permitido, aclarémoslo, no ver colores, sino percibirlos mediante sonidos, Neil ha ido más allá. Como hemos dicho, fue a Inglaterra a completar los estudios musicales que tenía, y anteriormente había estudiado bachillerato artístico. Tenía una vena artística, sin duda. Ahora, canaliza todos sus esfuerzos e inquietudes hacia la experimentación con el mundo de los colores y los sonidos, para él dos elementos indivisibles que considera que constituyen un nuevo sentido, el sonocromatismo.

El espacio Can Manyé nos invita a ver la exposición ‘Sonocromatismo. El arte de escuchar colores y pintar sonidos’. Aquí podemos ver algunos de los trabajos que el eyeborg le ha permitido hacer: por una parte componer música de aquello que ve (ya que los colores los percibe en microtonos) y pintar música con los colores de aquello que siente. Así, los retratos sonoros nos permiten escuchar el sonido de las caras de personalidades como Montserrat Caballé, Jordi Pujol, Pau Riba, Antoni Tàpies, Woody Allen, Nicole Kidman, o Carlos de Inglaterra. Y los cuadros cromáticos hacen un retrato a color de fragmentos de las grandes obras de música clásica (de Beethoven, Bach, Mozart, Stravinsky, Verdi o Rachmaninov). También ha identificado los colores identitarios de 31 ciudades internacionales, o los colores del Himno de Els Segadors y del Barça.

Un placer verlo y escucharlo, porque el chico, de trato muy personal y directo, después de permitirnos experimentar, estaba dispuesto a explicar y aclarar todo aquello que la gente le preguntaba, que era mucho, ya que generó un gran interés a todos, niños y mayores.

Me parece que este chico aportará mucho y no sólo en el campo artístico. En relación con la creación artística, reconoce que está empezando, ya que hasta ahora sus trabajos han tenido una orientación más de tipo científico, objetivo, de ir conociendo posibilidades, de ir delimitando caminos. Tiene 28 años, es joven y su espíritu es de persona curiosa, creativa, luchadora, o sea que tiene todo el camino por delante. Y añado otra calidad: es una persona generosa. Dice que en diciembre quien quiera se podrá bajar gratuitamente por internet el software que le permitirá crearse su propio ojo electrónico.

La otra aportación de Neil que va más allá de la dimensión personal y artística es la que sin duda hará en el mundo de los discapacitados visuales. La ONCE ya se ha interesado en él. Confiamos en que en un futuro no muy lejano pueda revertir en todas aquellas personas privadas del sentido de la vista, que puedan enriquecer su percepción sensorial del mundo que los rodea.

Felicidades a Neil, por su espíritu y los frutos de su trabajo. Felicidades a Can Manyé, este pequeño centro cultural de Alella, por programar cosas tan interesantes y por su voluntad de hacer partícipes a niños y mayores de las experiencias vitales de los artistas que invita.

Más información en estos blogs en castellano: El artista que oye los colores, el primer cyborg del mundo, imprescindibles de la ciencia y Neil Harbisson el primer cyborg registrado. Y en catalán Escuchando los colores y La Malla.

Imma Fondevila
MagmaCultura

Reflexiones galácticas y culturales

Desde la cultura siempre hemos sacralizado la letra impresa. “Para publicar cualquier cosa se tiene que hacer un gran esfuerzo”, afirmamos…, o “no siempre la inspiración la tenemos junto al escritorio” , o “hace falta una editorial dispuesta a asumir los riesgos editoriales”. Sin libros no hay escritura? Dejar escritos unos pensamientos, unas ideas, que pueden permanecer sobre el papel y nos pueden hacer frente en cualquier momento, nos asusta. O que alguien lea el texto y nos lo pueda rebatir. Lo pensamos y nos justificamos porque estamos condicionados todavía por una visión idealizada de la escritura y por unos parámetros desfasados de la cultura.

Y nada ya no es así hoy en día. La letra digital, sustituta en muchos casos de la letra impresa, es un medio potente para normalizar la escritura, e incluso para democratizarla. Los canales de comunicación se han multiplicado infinitamente. La red facilita todas las posibilidades comunicativas, que pueden ser especializadas o particulares, unidireccionales o multidireccionales. A tu gusto y medida, sin problemas y a la carta. Todo el mundo puede tener su pequeño medio o publicación para introducir sus pensamientos, reflexiones, sin otra trascendencia que la de dejar constancia del día a día. Este escrito puede llegar a ser un ejemplo fehaciente de lo que estoy diciendo.

Hoy en día se escribe más que nunca en todas las direcciones y formatos, se intercambian más contenidos que nunca, y parece que el sector cultural no se dé cuenta, puesto que no proliferan las intervenciones de los profesionales y los medios tradicionales a la hora de generar contenidos dentro de la red. Tenemos nuevos medios a nuestro alcance que soportan texto, imagen, vídeo y música con una inmediatez inimaginable hace pocos años. Y estos nuevos medios se especializan y se estructuran alrededor de determinados gustos y necesidades de los mismos usuarios, unos que generacionalmente ya están inmersos, otros que intentamos adaptarnos con esfuerzo y tenacidad. Todos nos hemos convertido en community manager en nuestro ámbito personal, generando nuestra propia red y definiendo el perfil dentro del universo digital e intercambiando nuestros contenidos y los que nos vamos encontrando por el camino. Y dentro de este universo digital nos adentramos en nuevas galaxias llenas de formas vivientes de todos los colores que nos invitan amigablemente a ser pilotos de naves intergalácticas. Esta es la grandeza del propio fenómeno, la facilidad y la accesibilidad a los medios para poder iniciar un viaje hacia el futuro, poder ser generador de tus propios contenidos para tu propio medio y para cualquiera otro medio por el solo hecho que lo consideras interesante o te identificas con lo que dicen o lo que dices. Sin nada a cambio, sólo con la intención de comunicarte. Y entre estas galaxias nos encontramos la blogosfera, espacios siderales donde gravitan los blogs o los webblogs alrededor de comunidades, grupos sociales o de intereses profesionales que facilitan la comunicación y el conocimiento transversalmente y específicamente. Estos tienen una fuerte presencia e incidencia en el mundo político, el de la comunicación y el literario, y paradójicamente, poca representatividad en museos, centros culturales y otros ámbitos de la gestión de la cultura. Pero, a pesar del vaticinio de su decadencia por parte de algunos especialistas, de su declive ante la presencia estelar de nuevos planetas iluminados por el sol benefactor de las redes sociales, los blogs se han convertido en un medio imprescindible para la cultura y su gestión. Un medio convertido en una herramienta de trabajo, de comunicación de experiencias, una manera más de articular la relación profesional como gestor cultural y entre gestores culturales. Como experiencias interesantes tenemos el blog que narra a tiempo real las excavaciones arqueológicas en busca del templo de Augusto en la Catedral de Tarragona, o el blog del dinamizador artístico de la red, u otro ejemplo el blog de dosdoce. Ejemplos que son muestras de una realidad presente e irrenunciable para cualquier institución o equipo de la gestión de la cultura.

Un sector como el nuestro necesita medios para dar a conocer los contenidos de los proyectos culturales que se fundamentan en intangibles como por ejemplo la educación en valores. Los blogs son una herramienta imprescindible para dar a conocer lo que hacemos, como lo hacemos y por qué lo hacemos; un espacio para poder hablar de proyectos, de nuestro compromiso con la cultura y nuestra particular manera de trabajar para la sociedad. Un blog en la gestión de la cultura tendría que ser un espacio profesional y íntimo, la expresión de la manera de hacer, de pensar, de interpretar la cultura, en definitiva, la fotografía personal de lo que somos como gestores culturales.

Ahora, para escribir no nos hace falta el ritual del escribiente de antaño ni toda la complejidad para poder encontrar los medios que faciliten la llegada de las palabras a un determinado segmento de lectores. Tenemos los blogs con todo su futuro por delante.

A pesar de todos el cambios, un espacio para la palabra continúa siendo una oportunidad.

Artur Duart
Director General de MagmaCultura